Día del Escritor Nacional: cómo encontré en las palabras otra forma de contar

Cada 14 de setiembre, Uruguay celebra el Día del Escritor Nacional. La fecha fue establecida para reconocer a los escritores uruguayos y coincide con el nacimiento de Mario Benedetti, uno de los autores más reconocidos de nuestro país.

Para mí, esta fecha tiene un significado especial por una razón que quizás no sea tan evidente: aunque mi trayectoria profesional está fuertemente vinculada a la fotografía y al audiovisual, desde hace años también encontré en la escritura otra manera de comunicar, observar y contar historias.

Nunca pensé en la escritura como algo separado de la fotografía.

Con el tiempo descubrí que ambas tienen mucho más en común de lo que parece.

De la cámara a las palabras

Mi lenguaje natural siempre fue visual.

Durante muchos años aprendí a observar la luz, los gestos, las personas, los lugares y esos pequeños momentos que muchas veces pasan desapercibidos.

Una fotografía puede detener una fracción de segundo y convertirla en memoria.

Pero una imagen no siempre puede contarlo todo.

A veces necesito explicar qué ocurrió antes de esa fotografía, quién es la persona que aparece, por qué ese momento fue importante o qué hay detrás de una determinada situación.

Ahí aparecen las palabras.

Escribir me permite complementar aquello que una fotografía no puede explicar por sí sola.

Una imagen puede mostrar un rostro; las palabras pueden contar su historia.

Una fotografía puede mostrar un lugar; un texto puede explicar por qué ese lugar merece ser conocido.

Y así, casi naturalmente, el blog terminó convirtiéndose en otra herramienta dentro de mi trabajo.

También aprendí a mirar escribiendo

Hay una relación muy fuerte entre fotografía y escritura.

Cuando hago una fotografía, primero observo.

Busco una escena, una expresión, una luz, un detalle o un momento que tenga algo para decir.

Cuando escribo sucede algo parecido.

Antes de comenzar un artículo necesito encontrar una idea, una historia o un punto de vista que realmente quiera desarrollar.

En fotografía selecciono qué entra en el encuadre y qué queda afuera.

En escritura también selecciono.

Tengo que decidir qué información sirve, qué sobra, qué merece ser desarrollado y cuál es la mejor manera de llevar al lector de una idea a otra.

En ambos casos existe una búsqueda.

Y en ambos casos creo que hay algo fundamental: una mirada propia.

Mi encuentro con la escritura en Internet

Internet fue un lugar muy importante para desarrollar esa otra faceta.

Con los años fui incorporando la escritura a mis proyectos, mis sitios web y mis blogs.

Al principio podía tratarse simplemente de explicar un trabajo, presentar una fotografía o contar una experiencia.

Después descubrí que podía escribir sobre muchos otros temas.

Fotografía, tecnología, viajes, diseño web, SEO, comunicación, eventos, personas, experiencias profesionales y también esas pequeñas observaciones que aparecen durante el trabajo cotidiano.

El blog se convirtió en un espacio donde puedo desarrollar ideas que quizás no tendrían lugar dentro de una sesión fotográfica.

Y eso me gusta.

No tengo que pensar solamente en una imagen.

También puedo desarrollar una historia.

Escribir para la web es diferente

Escribir para Internet tampoco es exactamente lo mismo que escribir un libro.

En la web, muchas veces una persona llega a un artículo desde Google, una red social, un enlace o una recomendación y decide en pocos segundos si continúa leyendo.

Por eso aprendí que un texto necesita ser claro.

Tiene que tener una estructura.

Tiene que responder algo, contar algo o aportar una mirada.

Pero tampoco creo que escribir para Internet signifique escribir solamente para los buscadores.

El SEO es una herramienta que puede ayudar a que un artículo sea encontrado, pero no debería convertirse en el motivo principal de la escritura.

Una palabra clave puede llevar a alguien hasta un artículo.

Después, son las ideas las que tienen que conseguir que se quede.

Mi experiencia también se transforma en contenido

Una de las cosas que más valoro de escribir después de tantos años de actividad profesional es que muchas experiencias que antes simplemente quedaban en mi memoria ahora pueden convertirse en contenido.

Una sesión fotográfica puede terminar dando lugar a una historia.

Un evento puede generar una reflexión.

Un viaje puede convertirse en un artículo.

Una dificultad técnica puede transformarse en una explicación que ayude a otra persona.

Una conversación puede despertar una idea.

Incluso una experiencia aparentemente cotidiana puede tener algo interesante para contar.

Para mí, escribir también significa eso: transformar experiencia en conocimiento compartido.

Fotografía y escritura: dos formas de contar

Con el tiempo entendí que no necesito elegir entre ser fotógrafo o escribir.

Son dos lenguajes diferentes, pero pueden complementarse perfectamente.

La fotografía cuenta mediante una imagen.

El video cuenta mediante imágenes, sonido, movimiento y montaje.

Una página web organiza información y presenta una identidad.

La escritura desarrolla una idea utilizando palabras.

En mi caso, todas esas actividades tienen un punto en común: comunicar.

Por eso no veo la escritura como algo alejado de mi profesión.

La veo como una extensión natural de mi forma de trabajar.

Lo que la fotografía me enseñó para escribir

Creo que mi experiencia como fotógrafo influyó mucho en mi manera de escribir.

La fotografía me enseñó a observar.

A esperar.

A prestar atención a los detalles.

A entender que una misma escena puede tener diferentes lecturas.

También me enseñó que no siempre hay que mostrarlo todo.

A veces un pequeño detalle puede ser más importante que una escena completa.

En un artículo ocurre algo parecido.

No necesito llenar una página de palabras simplemente para que sea extensa.

Necesito encontrar aquello que realmente vale la pena contar.

La extensión puede ser importante para desarrollar un tema, pero el contenido tiene que tener un propósito.

Escribir también es dejar memoria

Hay otra razón por la que considero importante mantener un blog: los artículos terminan funcionando como una especie de archivo personal.

Las fotografías conservan momentos visuales.

Los textos conservan ideas, experiencias y reflexiones.

Con el paso de los años, un blog también puede convertirse en parte de la historia profesional de una persona.

Cuando vuelvo a leer artículos antiguos encuentro tecnologías que cambiaron, proyectos que quedaron atrás, opiniones que evolucionaron y experiencias que incluso había olvidado.

Eso también tiene valor.

No todo contenido tiene que estar pensado únicamente para generar visitas durante unos días.

Algunos artículos pueden adquirir valor con el tiempo.

Escribir en tiempos de inteligencia artificial

La escritura está atravesando además un momento muy particular.

Hoy existen herramientas de inteligencia artificial capaces de generar textos en cuestión de segundos.

Eso cambió radicalmente la manera en que producimos contenido.

Pero también me hizo valorar todavía más la experiencia personal.

Una inteligencia artificial puede escribir un texto correcto sobre fotografía.

Puede explicar qué es una cámara, cómo funciona un objetivo o qué significa una determinada técnica.

Pero hay algo diferente cuando alguien escribe desde su propia experiencia.

Una fotografía que hice, una situación que viví, una opinión formada después de años de trabajo o una historia detrás de una imagen tienen un componente que no se puede reemplazar simplemente generando palabras.

Por eso creo que, en una época donde producir contenido es cada vez más fácil, tener algo propio para decir adquiere todavía más importancia.

No se trata de rechazar la inteligencia artificial.

Se trata de utilizar la tecnología sin perder la mirada personal.

Mi blog como espacio de experimentación

El blog también me permitió experimentar.

No todos los artículos tienen la misma intención.

Algunos buscan responder una pregunta.

Otros explican algo.

Otros nacen de una experiencia.

Y algunos simplemente surgen de una idea que quiero desarrollar.

Eso forma parte de lo interesante de escribir en Internet.

No necesariamente tengo que encajar todo dentro de una única categoría.

Puedo hablar de fotografía y, al día siguiente, escribir sobre tecnología, diseño web, comunicación o una experiencia profesional.

El hilo conductor soy yo y mi manera de observar esos temas.

El Día del Escritor Nacional

El Día del Escritor Nacional es una buena oportunidad para recordar el valor que tiene la escritura en nuestra cultura.

Uruguay tiene una tradición literaria muy importante y una larga lista de autores que dejaron su huella en distintas generaciones.

La fecha del 14 de setiembre está vinculada al nacimiento de Mario Benedetti, ocurrido en Paso de los Toros en 1920.

Benedetti es, sin dudas, uno de los nombres más reconocidos de la literatura uruguaya, pero esta fecha permite también reconocer a muchos otros escritores que contribuyeron y siguen contribuyendo a nuestra cultura.

Para mí, además, es una oportunidad para pensar en todas las formas actuales de escribir.

Hoy escribimos libros, pero también blogs.

Escribimos artículos, newsletters, revistas digitales y sitios especializados.

Escribimos para informar, enseñar, comunicar, opinar o simplemente compartir una experiencia.

Las herramientas cambiaron.

La necesidad de contar historias permanece.

No me considero escritor por escribir un blog

Tampoco creo que mantener un blog me convierta automáticamente en escritor.

Para mí, la cuestión es otra.

Escribir se convirtió en una herramienta que incorporé a mi manera de comunicar.

No necesito colocarme una etiqueta para disfrutar de la escritura.

Del mismo modo que una fotografía puede ser profesional sin que necesariamente tenga que pertenecer a una exposición, un texto puede ser una forma válida de comunicar una experiencia, una idea o un conocimiento.

Lo importante es tener algo que decir y encontrar la mejor manera de hacerlo.

De la fotografía a las palabras

Cuando miro mi recorrido profesional, encuentro una relación bastante natural entre todas estas actividades.

La fotografía me llevó al audiovisual.

El audiovisual me acercó todavía más a la comunicación.

Internet abrió nuevas posibilidades.

El desarrollo de sitios web me permitió comprender mejor cómo se presenta la información.

Y la escritura terminó siendo otra pieza de ese mismo recorrido.

No veo esos caminos como actividades aisladas.

Los veo como diferentes herramientas para contar.

Una cámara me permite contar una historia con una imagen.

Una edición de video me permite hacerlo mediante movimiento y sonido.

Una página web me permite organizar una experiencia.

Y un artículo me permite desarrollar una idea con palabras.

Encontrar una voz propia

Quizás una de las cosas más difíciles al escribir sea encontrar una voz propia.

Internet está lleno de textos.

Hay millones de artículos que hablan de los mismos temas.

Por eso, con el tiempo, entendí que no tiene demasiado sentido intentar escribir exactamente como otra persona.

Prefiero escribir desde mi experiencia.

Contar lo que conozco.

Compartir lo que aprendí.

Explicar lo que probé.

Hablar de lo que veo.

Y también reconocer cuando algo cambió o cuando mi propia opinión evolucionó.

Esa mirada personal es, probablemente, lo que hace que un artículo deje de ser simplemente información y empiece a tener identidad.

Escribir también es observar

Después de tantos años detrás de una cámara, sigo pensando que la observación es una de las habilidades más importantes que puede tener un fotógrafo.

Pero también lo es para quien escribe.

Hay historias en lugares donde aparentemente no ocurre nada.

Hay ideas en una conversación.

Hay contenido en una experiencia cotidiana.

Hay preguntas que pueden convertirse en artículos.

Y muchas veces una buena historia aparece simplemente porque alguien se detuvo a mirar.

Eso es algo que la fotografía me enseñó y que la escritura terminó reforzando.

Una fotografía puede contar una historia

Quizás por eso no veo una contradicción entre mi profesión y este Día del Escritor Nacional.

Al contrario.

Siento que la fotografía me llevó naturalmente hacia las palabras.

Durante años busqué historias detrás de las imágenes.

Después comencé a contar algunas de esas historias directamente.

La cámara sigue siendo una parte fundamental de mi manera de comunicar.

Pero las palabras encontraron su propio espacio.

Y hoy puedo utilizar ambas.

Seguir escribiendo

El Día del Escritor Nacional me encuentra entonces en un lugar particular.

Sigo siendo fotógrafo.

Sigo trabajando con imágenes, video y proyectos digitales.

Pero también sigo escribiendo.

No porque quiera abandonar la fotografía, sino porque descubrí que las palabras me permiten llegar a lugares donde una fotografía no siempre puede llegar.

Una imagen puede provocar una emoción inmediata.

Un texto puede explicar una historia.

Una fotografía puede mostrar.

Las palabras pueden desarrollar.

Y cuando ambas cosas se encuentran, la comunicación puede ser mucho más completa.

Por eso, cada 14 de setiembre, además de recordar a los grandes escritores uruguayos, me gusta pensar en algo mucho más sencillo:

todos tenemos alguna historia que contar.

Algunos lo hacen con una cámara.

Otros con un libro.

Otros con una canción, una película, un blog o una página web.

Yo encontré en la fotografía mi primera forma de contar.

Y con el tiempo descubrí que también podía hacerlo con palabras.

Quizás por eso sigo escribiendo.

Porque una fotografía puede guardar un instante.

Pero a veces necesitamos las palabras para contar todo lo que había detrás de él.

Feliz Día del Escritor Nacional.